Principales síntomas y remedios de la prostatitis

Principales síntomas y remedios de la prostatitis

La próstata es un órgano importante para el sistema genitourinario y para la formación de esperma y espermatozoides. Debido a diversos factores, externos o genéticos, la glándula prostática puede agrandarse e inflamarse con el tiempo, causando molestias y dolor. Un diagnóstico a tiempo y un tratamiento adecuado que empiece por la prevención es muy importante para evitar problemas más graves. Veamos qué son la próstata y la prostatitis, qué trastornos provocan, sus causas y los posibles remedios antes de recurrir a la cirugía.

¿Qué es la próstata?

La próstata es uno de los órganos más importantes de la fisiología anatómica masculina, ya que preside numerosas funciones, entre ellas la reproductiva y la sexual. La glándula prostática está situada justo debajo de la vejiga, delante del recto, y rodea la uretra. Su tamaño se asemeja al de una nuez.

Su peso varía con la edad: al nacer ronda los 2 gramos, en la adolescencia crece hasta casi 20 y en la vejez puede superar los 40 gramos. El crecimiento de este órgano y sus funciones están influidos por la testosterona, la hormona sexual masculina que se produce en los testículos y, en menor medida, en las glándulas suprarrenales. Sin la estimulación inducida por esta hormona, la glándula permanece pequeña y no produce líquido seminal.

Función principal de la próstata

Su función principal es segregar gran parte del líquido seminal que se encarga de proteger a los espermatozoides de la acidez del medio vaginal y de aumentar su movilidad. Además de este importante líquido, la próstata también produce PSA, el antígeno prostático específico. Esta sustancia, uno de los componentes más importantes del líquido seminal, desempeña un papel de primera importancia en el diagnóstico precoz del cáncer de próstata.

Qué es la prostatitis y por qué es importante reconocerla a tiempo

La prostatitis es la inflamación de la glándula prostática. Se da en uno de cada diez hombres adultos y la incidencia aumenta con la edad. El grupo de edad más afectado suele estar entre los 30 y los 50 años.

Según la clasificación americana de 1999, existen 4 tipos de prostatitis:

bacteriana aguda,
bacteriana crónica,
prostatitis crónica (síndrome de dolor pélvico crónico);
prostatitis asintomática.

Cuáles son las causas

Las causas que desencadenan esta patología son muchas. La más común es una infección bacteriana del tracto urinario causada por bacterias gramnegativas como Escherichia Coli, Enterococcus o algunas formas de Proteus. Sin embargo, a veces son los microorganismos, como la clamidia, los hongos o la manipulación de las vías urinarias para la inserción de la sonda, los que provocan la hinchazón y la inflamación. En los últimos años ha surgido una nueva hipótesis, respaldada por numerosas investigaciones y estudios. La prostatitis puede ser una respuesta a ciertos trastornos psicosomáticos o un mecanismo de defensa autoinmune del organismo humano.

Reconocer los síntomas a tiempo y, por tanto, realizar un diagnóstico precoz es muy importante. De hecho, la prostatitis no sólo provoca un dolor que puede alterar el bienestar de la vida diaria, sino que, si no se trata, también puede provocar importantes disfunciones sexuales, como la eyaculación precoz, y problemas reproductivos con una importante disminución de la fertilidad masculina.

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis?

La prostatitis aguda se acompaña sobre todo de dificultades relativas al sistema urinario. De hecho, quienes la padecen se quejan de ardor al orinar y el flujo se reduce mucho debido a la inflamación de la propia próstata que dificulta la salida libre. Este problema provoca otro; como la vejiga nunca se vacía por completo, hay una necesidad constante de orinar.

El hombre siente dolor abajo, alrededor del perineo, en la espalda, alrededor de la ingle, en los testículos. Las relaciones sexuales son difíciles y dolorosas. La sensación es la de tener un malestar general, similar a la de la gripe porque a menudo se sienten escalofríos y una ligera fiebre. La forma aguda de esta enfermedad puede provocar retención urinaria, una complicación que requiere una rápida intervención médica.

La prostatitis se define como crónica cuando persiste durante más de tres meses. Es una afección menos “urgente” que la prostatitis aguda y se manifiesta con síntomas más leves. Se produce principalmente en hombres que han sufrido a menudo infecciones del tracto urinario o inflamación de la uretra y es el resultado de la persistencia de bacterias en la zona de la glándula prostática. Los primeros signos incluyen una sensación de presión en la parte baja del abdomen, la espalda y la zona del perineo.

El esperma será de color marrón y la orina será de color marrón porque hay restos de sangre. La vejiga se vacía lentamente y a veces con dificultad. El dolor está presente y provoca relaciones sexuales dolorosas, falta de libido y disfunción eréctil.

El síndrome de dolor pélvico crónico, en cambio, se manifiesta principalmente por un dolor pélvico que persiste en el tiempo o que se presenta de forma intermitente. Por último, la prostatitis asintomática no causa síntomas y suele diagnosticarse por casualidad en revisiones específicas como la biopsia de próstata.

Prostatitis: ¿cuáles son los remedios?

El tratamiento de la prostatitis aguda se basa esencialmente en la asunción durante al menos 10 días de un antibiótico capaz de erradicar la infección bacteriana. En cambio, en el caso de la inflamación crónica, la terapia antibiótica debe prescribirse durante un periodo de tiempo más largo para poder atacar incluso a las bacterias más resistentes. El especialista puede recetar antiinflamatorios para combatir el dolor y alfabloqueantes para favorecer el vaciado de la vejiga.

Para evitar el peligro de la prostatitis existen realmente algunos remedios que pueden ayudar a prevenir y tratar los primeros signos de la enfermedad de forma natural. Un estilo de vida sano y activo y un peso normal son requisitos esenciales para ayudar al organismo a combatir las infecciones de forma natural.

En concreto, para evitar el peligro de agrandamiento de la glándula prostática, es necesario limitar el consumo de alcohol, café, alimentos picantes y ácidos. Asimismo, es necesario beber al menos dos litros de agua al día para mantener limpia la vejiga. Una buena solución es tomar infusiones a base de gayuba, malva y té verde. En la mesa es necesario llevar una dieta sana y adecuada y preferir alimentos que contengan altas cantidades de licopeno, isoflavonas y polifenoles como los tomates y las uvas, integrar vitaminas como la D3 y el zinc y tomar suplementos naturales que puedan prevenir y combatir la prostatitis, restableciendo el equilibrio normal del sistema genito-urinario.

Por último, la actividad física ligera pero constante, como caminar o nadar, ayuda a mantener el cuerpo sano, fuerte y capaz de bajar naturalmente el nivel de inflamación de nuestro físico.

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