Exámenes de próstata: qué son y cuándo hay que hacerlos

Exámenes de próstata: qué son y cuándo hay que hacerlos

¿Cuáles son las características morfológicas de la próstata?

La próstata es una glándula exocrina que forma parte del aparato sexual masculino y está situada entre la vejiga urinaria y una parte del recto.
Tiene una forma similar a la de una castaña, con la base hacia arriba y el ápice hacia abajo.
En un adulto sano, su peso es de unos 20 gramos.
Desde el punto de vista morfológico está formado por un estroma conectivo y muscular, que soporta un número de acinos glandulares reunidos en racimos, cada uno con un canalículo que desemboca en el conducto prostático.

¿Cuáles son las características funcionales de la próstata?

Funcionalmente, la próstata segrega una sustancia particular (líquido prostático) que tiene la misión de nutrir los espermatozoides producidos a nivel testicular. De hecho, el esperma está formado por los espermatozoides y la secreción de la próstata. Esta glándula interviene en tres importantes actividades orgánicas, que son: la eyaculación, la erección y la micción. Por lo tanto, es un órgano que puede controlar no sólo la actividad sexual, sino también la renal.

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A medida que el sujeto envejece, suele incurrir en algunos trastornos típicos, algunos de carácter benigno (como la HBP, Hipertrofia Prostática Benigna) y otros malignos (como el carcinoma de próstata). También pueden producirse formas inflamatorias de tipo bacteriano o vírico, denominadas prostatitis, que pueden aparecer a cualquier edad.

En cualquier caso, siempre es importante diagnosticar con prontitud cualquier patología de la glándula prostática, especialmente en lo que respecta a los tumores que, en sus fases iniciales, no dan síntomas. A este respecto, se confirma que son indispensables algunos exámenes, que deben realizarse regularmente a petición del especialista en urología, a partir de los 45-50 años de edad.

¿Cuáles son las enfermedades de la próstata más comunes y los exámenes correspondientes?

La próstata es un órgano importante y fundamental para el bienestar del aparato genital masculino. Se trata de una glándula que, con el paso de los años, debido a diversos factores, puede agrandarse e inflamarse causando dolor y diversos trastornos. Además, si se descuida, puede convertirse en un tumor, afectando también a órganos cercanos como la vejiga y la uretra.

Existen tres enfermedades de la próstata:

Prostatitis,
Hipertrofia prostática benigna (HPB);
Cáncer de próstata.

Veamos a continuación estas tres enfermedades prostáticas y las pruebas pertinentes que deben realizarse:

1) Prostatitis

La prostatitis es una inflamación del tejido glandular, generalmente de naturaleza bacteriana, o en raros casos viral. Se trata de un trastorno bastante común que no tiene consecuencias, siempre que se diagnostique a tiempo, lo cual es bastante difícil ya que es asintomático al principio.

Cuando se produce, la prostatitis conlleva un conjunto de síntomas no muy definidos, como malestar general, astenia, dolor abdominal bajo y, sólo en algunos casos, episodios febriles.

¿Qué pruebas son necesarias para diagnosticar la prostatitis?

Para diagnosticar con certeza esta enfermedad es necesario realizar un examen urológico hacer los siguientes exámenes:

examen químico-físico de la orina;
examen del sedimento urinario
urinocultivo con antibiograma;
examen de la secreción prostática;
Análisis de sangre con proteína C reactiva y fórmula leucocitaria.

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2) Hipertrofia prostática benigna (HPB)

La hipertrofia prostática benigna (HPB) consiste en un aumento progresivo (y a veces importante) del volumen de la glándula y es la patología masculina más frecuente. De hecho, a partir de los 45-50 años, la próstata sufre una hiperestimulación por parte de la testosterona, la hormona sexual masculina.

Como resultado, hay un agrandamiento del órgano, que es claramente perceptible a través de la palpación digital-rectal.
El problema fundamental es discriminar si la glándula ha cambiado de aspecto por causas benignas (HBP), o malignas (carcinoma).

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Pruebas Hipertrofia prostática benigna (HPB)

A la luz de lo que se ha dicho, es necesario realizar las siguientes pruebas:

Dosificación del PSA: el antígeno prostático es un compuesto producido por las células del estroma glandular y que, en condiciones fisiológicas, debe ser inferior a 4 nanogramos/mililitro de sangre.
En presencia de hipertrofia prostática, este índice aumenta, al igual que en presencia de masas neoplásicas: por tanto, es necesario investigar su valor con otra prueba: el ratio;
Ratio: es la relación entre el PSA libre y el unido (ratio= PSA libre/PSA complejo).
El PSA libre no es peligroso, mientras que el ligado es indicativo de una degeneración celular; por lo tanto, cuando el valor del ratio supera los 15, probablemente se esté produciendo una HBP, mientras que si disminuye (debido al aumento del denominador), probablemente haya células malignas;
Ecografía transrectal: aprovechando el poder diagnóstico de la ecografía, es posible visualizar con precisión el aspecto anatómico de la glándula que, en el caso de la HBP, es simplemente hipertrófica, mientras que en presencia de un carcinoma, aparece también hiperecogénica.

3) Carcinoma de próstata

El carcinoma de próstata es una forma de cáncer de evolución lenta que suele desarrollarse en 10-20 años, ya que la proliferación de las células malignas avanza muy lentamente. Sin embargo, también hay formas más agresivas, que se desarrollan en 6-12 meses, con tendencia a la metástasis en el aparato osteoarticular.

Esta enfermedad es inicialmente asintomática y, por tanto, difícil de diagnosticar, también porque a menudo puede confundirse con la HBP.

Exámenes específicos cáncer de próstata

Además del examen urológico, que todo hombre debe realizar al menos una vez al año, se recomiendan los siguientes exámenes para comprobar si hay cáncer de próstata.

Dosificación del PSA: suele ser el primer paso que se realiza y que permite adquirir un dato muy importante ya que, si el valor del PSA es inferior a 4 nanogramos/mililitro no suele haber riesgo.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunos tipos de tumor no provocan la elevación del PSA.
Por lo tanto, siempre es necesario combinar esta prueba con el examen urológico, a través del cual el especialista es capaz de evaluar la consistencia del órgano que, en caso de neoplasia, aparece más compacto y rígido;
Ratio: el ratio entre PSA libre/PSA complejo es discriminatorio ya que si es superior a 15 permite orientar el diagnóstico hacia la HBP, en caso contrario hacia el carcinoma;
Ecografía transrectal: generalmente asociada a una ecografía de abdomen completo, útil para visualizar la estructura de todos los órganos, este análisis permite observar la presencia de áreas hiperhecogénicas, típicas de las formas malignas;
Resonancia magnética multiparamétrica: consiste en una investigación con medio de contraste que, mediante numerosas imágenes del órgano, pone de manifiesto su composición citológica e histológica;
Biopsia de próstata: es, sin duda, el examen más discriminatorio ya que, mediante muestras de tejido tomadas por vía rectal de la glándula, permite analizar al microscopio el tipo de células presentes en las zonas hiperecogénicas.

Conclusiones sobre los exámenes de próstata

Como hemos visto, mantener la salud de la próstata bajo control es muy importante. Por lo general, la prostatitis (inflamación de la glándula prostática) se produce a partir de los 40-50 años, pero los casos de prostatitis juvenil son cada vez más frecuentes. Los exámenes que hemos visto son exámenes específicos que deben realizarse en instalaciones médicas y con las visitas de especialistas adecuadas. En los casos más graves, el urólogo podría decidir intervenir con cirugía, extirpando la próstata.

Obviamente lo que hay que hacer es sin duda un diagnóstico precoz pero sobre todo hacer prevención con una dieta adecuada y un estilo de vida saludable. En el mercado hay excelentes suplementos naturales que pueden curar la prostatitis.

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