Biopsia de próstata: ¿qué es y cuáles son las posibles alternativas?

Biopsia de próstata: ¿qué es y cuáles son las posibles alternativas?

¿Qué es la biopsia de próstata?

La biopsia de próstata es un examen clínico cuyo objetivo es analizar algunas células extraídas de la glándula para diagnosticar la presencia de elementos neoplásicos. Si el material tomado confirma la sospecha de cáncer, es posible clasificar las células malignas según la puntuación de Gleason (de 1 a 7), indicativa de la malignidad real del carcinoma.

El carcinoma de próstata es una forma de cáncer muy común en la población masculina mayor de 65 años: según estadísticas fiables, alrededor del 30% de los hombres están afectados y, por encima de los 80 años, el porcentaje aumenta hasta el 75%. Es una forma de evolución lenta, ya que suele tardar hasta 20 años en manifestarse; al principio el tumor es completamente asintomático y permanece confinado en la zona cortical externa de la glándula. Por desgracia, también existe una pequeña minoría de neoplasias decididamente agresivas que se caracterizan por una supervivencia de unos pocos meses.

En cualquier caso, siempre es necesario diagnosticar la enfermedad lo antes posible porque una terapia a tiempo es la mejor garantía de supervivencia. Además de las investigaciones clínicas, existen diversas pruebas de laboratorio cuyo objetivo es precisamente poner de manifiesto la presencia de elementos celulares malignos.

¿Cuándo es necesario proceder a una biopsia de próstata?

Existen indicaciones diagnósticas precisas que apuntan a la realización de la biopsia, y entre ellas están

un valor elevado de PSA: el antígeno prostático, que es un compuesto que se encuentra en la sangre, debe tener un valor fisiológico inferior a 4 nanogramos por mililitro de sangre. A partir de los 70 años se considera aceptable un valor de unos 7 nanogramos/mililitro y 10 nanogramos/mililitro se considera el límite máximo. Por encima de esta cifra es imprescindible realizar una biopsia porque el riesgo de carcinoma en curso es alto;
ecografía transrectal: se trata de un examen ecográfico realizado mediante una sonda especial que debe introducirse en el último tramo del intestino, a la altura de la ampolla rectal. Mediante esta investigación es posible visualizar el aspecto histológico de la glándula que, en los casos sospechosos, es hiperecogénica y con áreas de discromía evidente. Incluso en esta situación es necesario realizar la biopsia;
Examen digital-rectal: consiste en un examen urológico que puede poner de manifiesto la presencia de formaciones anormales, generalmente de aspecto globular, en la porción externa de la próstata.

En estas situaciones, si el PSA es superior al umbral fisiológico y si la ecografía transrectal ha revelado zonas hiperecogénicas, la biopsia es esencial.

El tumor de la glándula es muy raro antes de los 50 años y, en la mayoría de los casos, aunque esté presente no es agresivo y puede mantenerse bajo control sólo con el método de la vigilancia activa.

Cómo se realiza la biopsia de próstata

La biopsia de próstata es un examen muy invasivo que requiere la introducción de una sonda rectal; como la glándula está adherida a la pared del intestino, es posible tomar porciones de tejido prostático de esta manera.

Se hace que el paciente se tumbe de lado con los muslos flexionados hacia el tórax; a continuación, el urólogo introduce la sonda de ultrasonidos a través del ano en los puntos en los que considera oportuno tomar muestras.

Al controlar el progreso de esta penetración en la pantalla, el especialista puede tomar múltiples muestras (normalmente de 10 a 15) de tejido prostático, tras haber inyectado previamente un anestésico local (lidocaína). Un método alternativo es llegar a la próstata no a través del recto, sino a través del perineo (biopsia transperineal).

En ambos casos, la aguja que entra en contacto con el tejido glandular toma porciones de tejido para analizarlas bajo un microscopio óptico.

¿Cuáles son las complicaciones más comunes de la biopsia de próstata?

Además de ser bastante invasivo, este examen también es doloroso porque, a pesar del uso de lidocaína (que es un anestésico local eficaz), la toma de muestras biópticas de fragmentos de tejido es muy dolorosa.

Las principales complicaciones del análisis pueden ser de 4 tipos, a saber

Complicaciones hemorrágicas: en más del 25% de los casos, durante y sobre todo después de la realización de la prueba, pueden producirse fenómenos hemorrágicos de intensidad leve o media. Además, en los días siguientes a la prueba es muy frecuente que el semen y la orina contengan restos de sangre visibles a simple vista (hematuria);
Complicaciones inflamatorias: en el punto de toma de muestras se forma generalmente una zona inflamatoria, que puede hincharse hasta la formación de hematomas más o menos extensos. En estas situaciones es frecuente que surjan dificultades urinarias con retención de líquidos en la orina;
Complicaciones infecciosas: a menudo ocurre que algunas bacterias presentes en las paredes intestinales son empujadas hacia la próstata y de ahí pasan a la vejiga dando lugar a la aparición de ITU (infecciones del tracto urinario inferior);
complicaciones alérgicas: derivadas de reacciones adversas del organismo a la introducción de la sonda de ultrasonidos, y responsables de fenómenos bastante arriesgados. La dificultad para orinar también es bastante común.

¿Cuáles son las posibles alternativas a la biopsia de próstata?

La biopsia se considera unánimemente la prueba más fiable, segura y precisa para el diagnóstico del carcinoma de próstata; sin embargo, dado que es una prueba muy invasiva, bastante dolorosa y no exenta de riesgos, también es posible realizar investigaciones alternativas. Además del dosaje de PSA, la ecografía transrectal y el tacto rectal, una alternativa válida al procedimiento de biopsia es la resonancia magnética multiparamétrica.

RMN multiparamétrica y examen de orina

La RMN multiparamétrica de la próstata es un examen que implica el uso de un agente de contraste y luego múltiples exploraciones de la próstata, que se ve desde varios ángulos. Las imágenes obtenidas de este modo utilizan ondas de radio que chocan con potentes imanes, lo que permite obtener una imagen clara de la glándula y los tejidos circundantes, con el fin de comparar su estructura histológica.

Por último, es posible realizar un análisis de orina MIPS, capaz de poner de manifiesto tres marcadores diferentes además del PSA; se trata de sustancias que no están normalmente presentes en la orina, sino que sólo aparecen en caso de neoplasia.

Teniendo en cuenta que los efectos secundarios de una biopsia de próstata pueden ser gravemente invalidantes tanto en lo inmediato como a largo plazo, siempre es preferible optar por métodos alternativos y menos invasivos.

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